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Los Chakras

Terapias naturales

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Los chakras

Los hindúes ubican siete chakras importantes en el eje vertical del cuerpo de energía, que corresponden con la columna vertebral en el cuerpo físico, y gran cantidad de chakras menores en otras partes de su superficie. De acuerdo a la sabiduría antigua, la energía en forma de luz es atraída a la parte inmaterial del cuerpo, la cual actúa como un prisma, descomponiéndola en siete corrientes que corresponden a las bandas de frecuencia del espectro de colores. Cada una se atrae mediante resonancia a un chakra cuyas vibraciones estén en la misma frecuencia. Estas vibraciones se vuelven cada vez más densas, pesadas y de menor frecuencia a lo largo del eje vertical del cuerpo. En su base, se fusionan y surgen de las energías de la tierra, representadas en el pensamiento hindú como una serpiente enrollada (Kundalini) y en el pensamiento chino por un dragón. El movimiento en espiral hacia arriba de estas energías en torno al eje central de la columna vertebral también se representa en el caduceo, el símbolo tradicional de las artes curativos en la antigua Grecia, que aún se retiene como el emblema de la medicina occidental moderna.

Se cree que los chakras, que se pueden considerar  como transmisores o transformadores de energía, vibran a una frecuencia característica mientras distribuyen energía a todo el cuerpo. Los patrones de energía en torno a cada chakra, aunque siempre cambiantes, en su mayor parte son de un cierto color cuyas vibraciones corresponden con su frecuencia básica. El color más frecuente de un chakra índica lo bien que su energía se está transformando y transmitiendo en un momento dado y, en consecuencia, refleja la experiencia actual.
En las tradiciones primitivas cada chakra también se asociaba con una nota musical, una forma simbólica y ciertos elementos de la misma frecuencia vibracional característica (los cuales varían de acuerdo a la tradición). Ciertas tradiciones también asignan planetas a los chakras, sugiriendo que son sensibles a la influencia planetaria y proporcionan una base física para la astrología. Hace poco, los chakras también se asociaron con la ubicación y el funcionamiento de los plexos nerviosos importantes del cuerpo, cada  uno de los cuales está conectado con una de las glándulas del sistema endocrino. Así que se cree que el más ligero desequilibrio de la energía en cualquier chakra influye en la glándula correspondiente, dando lugar a fluctuaciones en las hormonas que se secretan directamente al torrente sanguíneo, produciendo cambios inmediatos en estado de ánimo, apariencia, tensión, respiración, digestión, intuición e inteligencia. La acción correcta y equilibrada de los siete chakras se expresa como salud absoluta y perfecta en todos los niveles.
Las principales características del sistema humano de chakras común a muchas tradiciones son como sigue.

El primer chakra, raíz o base, que se conoce en sánscrito como Muladhara y se ubica en la posición que corresponde a la base de la columna vertebral, es la primera manifestación de la fuerza de vida en el cuerpo físico, Su funcionamiento determina el nivel de energía física de la persona y la voluntad de vivir en una realidad física. Se ocupa de la supervivencia básica y la salud física; al estar conectado íntimamente con la próstata y los testículos en los hombres, y con el útero en las mujeres, influye en la actividad sexual y regula la creatividad. Esta energía afecta primariamente las piernas, las articulaciones de la cadera y la base de la columna, recubriendo el área pélvica e influyendo en la seguridad. Sin embargo, el cóccix funciona a nivel etérico como una bomba, dirigiendo el flujo de energía hacia arriba en la columna y conectando cada chakra con la energía de vida.

Psicológicamente, el primer chakra se asocia con sentimientos de estar asentado con seguridad, 'bien enraizado' y de pertenencia. Se cree que es en su mayor parte rojo, que Saturno influye en él, se le asocia al elemento Tierra, la forma simbólica del cuadrado, el metal plomo (metal base), el sentido del olfato y la vibración del sonido LA. (Los símbolos y sonido que se incluyen proceden de la tradición tántrica.)
El segundo chakra o sacro, Svadhistana, que se ubica en la región pélvica a medio camino entre el pubis y el ombligo, se considera, en los sistemas tradicionales, como el centro de la actividad sexual. Como la sexualidad es una expresión de la fuerza de vida, este chakra está muy relacionado con el chakra base e influye en la vitalidad física y sexual. Está situado en la región llamada vientre o intestinos, que los japoneses llaman hara y se asocia con hígado, páncreas, bazo, riñones y vejiga, y en consecuencia, con el metabolismo, la digestión, la desintoxicación, la inmunidad a las enfermedades y el equilibrio de fluidos y azúcares en el cuerpo. También se cree que tiene conexiones glandulares con los testículos y los ovarios, y que influye en la producción de las hormonas testosterona y estrógeno.

En el nivel psicológico se relaciona con las pasiones o 'sentimientos viscerales', las emociones y con los temas que importan más a las personas: poder, sexo y riqueza material. Se asocia con el color anaranjado, la influencia de Júpiter, el agua, el estaño, el sentido del gusto, la forma simbólica de una pirámide sin la punta y el sonido BA.

Se cree que el tercer chakra o plexo solar, Manipura, situado ligeramente arriba del ombligo, es el centro del poder personal o del poder para actuar y, en consecuencia, con el sentido de la visión. Se asocia con las glándulas suprarrenales, que mediante la producción de adrenalina afectan profundamente el sistema nervioso simpático, y por lo tanto, la energía muscular, el latido cardiaco, la digestión, la circulación y el estado de ánimo.

Tradicionalmente está relacionado con el funcionamiento mental (el intelecto o la mente racional, la intencionalidad y la voluntad) pero también está directamente relacionado con el segundo chakra y por lo tanto, con la vida emocional. Se cree que es básicamente amarillo, se asocia con Marte, fuego, hierro, vista, la forma simbólica del círculo y el sonido RA.

Se cree que el cuarto chakra o corazón, Anahata, el cual se encuentra en el centro del pecho, sobre el esternón, está relacionado con el timo, ubicado detrás del esternón, cuya principal función es crear inmunidad a las enfermedades. Desde el punto de vista tradicional, se asocia con el amor y la compasión, los sentimientos, la sensibilidad, el tacto, la piel, las manos y con el color verde.

Es interesante que se sabe que muchas de las células inmunes del cuerpo se localizan en la piel y se pueden estimular por tacto. Se cree que Venus influye en él, se asocia con aire, cobre, el símbolo de la cruz de lados iguales y el sonido de dos sílabas YA Mn.

El quinto chakra o de la garganta, Vishuddhi, se localiza en la parte frontal de la garganta y se piensa que influye en la glándula tiroides, la cual afecta el metabolismo, la musculatura y el control del calor del cuerpo. Desde un punto de vista tradicional, se relaciona con la comunicación y la expresión personal, oír y responsabilizarse por las necesidades propias. Se asocia con el cielo azul, el planeta Mercurio, el éter, la audición, la forma simbólica del cáliz y el sonido HA.
El sexto chakra o del entrecejo, Ajna, se encuentra apenas encima de las cejas y entre ellas, en el centro de la frente, se le conoce en la tradición como el 'tercer ojo' y se identifica con los recuerdos visuales, la penetración, la comprensión intuitiva, la clarividencia, las habilidades psíquicas y el éxtasis. Se asocia con la glándula pineal, la cual según la investigación contemporánea tiene una función significativa al procesar recuerdos visuales y en los procesos inconscientes, y también es responsable de la producción de las hormonas melatonina y serotonina. Su color es azul media noche o índigo, y sus símbolos son la luna, el oro y la plata, la estrella de seis picos y el sonido AH.

El séptimo chakra o chakra de la corona, Sahasrara, se ubica en el centro de la parte superior del cráneo; en la tradición se le consideraba el asiento del alma, se identifica con el ser puro o iluminado, espiritualidad e integración de todo el ser. Se asocia con la pituitaria, la glándula endocrina maestra, la cual regula la función de las demás glándulas y está muy asociada con la glándula pineal. Su color es púrpura o violeta, simbolizado por el loto de mil pétalos y el sonido sagrado OM, que se considera la amalgama total de todo sonido y de toda creación.

Según el sistema de chakras, el hombre tiene una naturaleza de siete partes. Los chakras primero y segundo están más ocupados en recibir y distribuir las  energías físicas, y se combinan para dar a una persona potencia, virilidad y la voluntad de vivir. Los chakras tercero, cuarto y quinto se ocupan de las energías psicológicas y, por lo tanto, de la personalidad, más que de las características físicas; los chakras sexto y séptimo con las energías espirituales que son una expresión de la relación del individuo con su espíritu o alma.

Los chakras actúan como un sistema integrado, más que en forma aislada. Si uno empieza a funcionar mal, también lo harán los otros ya que tratan de compensar la menor transmisión de energía en un centro trabajando extra. Por lo tanto, el sistema de chakras proporciona el ímpetu para el flujo regulado y equilibrado de energía por toda la persona que es necesaria para la salud.

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